Astrid Thompson finalmente logra hacer realidad el sueño de su padre: reunir cuatro Stradivarius para un concierto único esperado por los amantes de la música de todo el mundo. Pero Lise, George, Peter y Apolline, los cuatro virtuosos reclutados para la ocasión, no pueden tocar juntos. Las crisis de ego se suceden al ritmo de los ensayos. Sin una solución, Astrid decide ir a buscar al único que, a sus ojos, aún puede salvar el evento: Charlie Beaumont, el compositor de la banda sonora.